la corrida del Puerto ha dejado mucho que desear; yo diría que todo. Vaya bueyada infame que, salvo el tercer toro de la tarde, imagino que será muy difícil igualar un festejo tan aburrido y triste por culpa de los toros y, sin duda, por los toreros. ¿De qué sirven esos armarios roperos que son dichos toros si dentro no tienen ni calcetines? Ese es el toro que quieren traer para Madrid que, como se comprueba, solo lleva al fracaso.



Una pena que la corrida de Las Ramblas que traía una excelente presentación haya sido un dislate inmenso. Reses muy bien presentadas con unos pitones enormes, grandísimos los toros puesto que, el último, sin lugar a dudas era mucho más alto que el propio Tomás Campos. Toros sin casta, sin alma, sin nada que ofrecer han dejado la tarde en el limbo de la nada. Podríamos salvar al segundo enemigo que le ofreció a Juan del Álamo unas embestidas de lujo que el diestro no aprovechó.
Uno siente escalofríos ante lo que son capaces de hacer las llamadas figuras del toreo puesto que, ante un hecho tan relevante como el sucedido días pasados en Córdoba, a cualquiera le asaltan las dudas para saber discernir entre quién le hace más daño a la fiesta, los antitaurinos o los profesionales que viven de ella.
Mientras en Aranjuez reinaba el triunfalismo, en Cáceres se producía ese milagro llamado toreo, algo que pudimos ver gracias a la generosidad de Castilla la Mancha Televisión que, como sabemos, es la comunidad que más potencia la fiesta de los toros en España. Ovación para el presidente de dicha comunidad que, siendo socialista nos ha demostrado que no todos los socialistas son descerebrados puesto que, dicho partido, como sabemos, odia a la fiesta de los toros desde sus ancestros; digamos que no es el partido concretamente puesto que, hombres como Emiliano García Page defienden la fiesta con pasión. Pero sí, lo que digo de los socialistas en una verdad que aplasta puesto que, «gracias» a la negativa de dicho partido o de los cafres que lo representan, se siguen cerrando plaza de toros.
La corrida de Zalduendo propiedad de Alberto Bailleres en la actualidad, no fue lo que todos esperábamos salvo ese primer toro que era de bandera. Corrida sin grandes problemas, muy bien presentada pero de juego muy desigual. Sorprendió el primero como explico, e incluso el cuarto a mitad de la faena rompió a favor del diestro que, milagrosamente le cortó las dos orejas, me refiero a Antonio Ferrera que ni él mismo se lo creía.