Estamos en la semana torista de Madrid y, en el día de ayer Pepe Escolar trajo a Las Ventas la corrida que todos esperábamos, eso sí, anhelábamos que algún toro nos hubiera estremecido por aquello de veinte arrancadas de lujo para alguno de sus lidiadores y, nada pudo ser. Era esa corrida de antes que ahora apenas nadie sabe apreciar pero que, como se pudo ver, todo el mundo tuvo el corazón en un puño en el transcurso del festejo porque lo que se dice emoción la tuvimos a raudales.



Problemas de índole personal me impidieron en el día de ayer hacer el comentario correspondiente a la corrida en cuestión que, para colmo, resultó ser la más atractiva del ciclo y, casi con toda seguridad de toda la feria de Sevilla, ya lo contaremos al final. Era la corrida de Victorino Martín que, por momentos nos pareció una corrida de aquellas que lidiaba el creador de la ganadería, todo un lujo al alcance de pocos. Recordemos que si los toros de Galapagar nos decepcionaron en Madrid, en esta ocasión a Victorino tenemos que darle el tratamiento de Señor sin que tenga que agradecernos el homenaje.

